Mostrando entradas con la etiqueta Louise Glück. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Louise Glück. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de diciembre de 2024

Louise Glück. Zorzal

La nieve empezó a caer sobre la superficie del mundo entero.
Eso no puede ser verdad y sin embargo parecía verdad:
caía más y más espesa cuanto abarcaba mi vista.
Con el hielo se volvían frágiles los pinos.
   
Este es el lugar del que te hablé, 
al que solía venir de noche para ver al mirlo de alas rojas
que aquí llamamos zorzal:
rojo parpadeo de la vida que se esfuma...
   
Salvo para mí: creo que la culpa que siento significa
que no he vivido como debía.
   
Alguien como yo no tiene escapatoria. Piensas que has dormido un poco
y desciendes al terror de la siguiente vida
excepto
   
que el alma tiene otra forma
más o menos consciente que la anterior,
más o menos codiciosa. 
   
Quizá tras muchas vidas algo cambie.
Creo que al final
uno logra ver qué quiere.
   
Y ya no necesita
morir y volver.



De "Averno"


jueves, 18 de mayo de 2023

Louise Glück. La terquedad de Penélope

Un pájaro acude a la ventana. Es un error
considerarlos solamente
pájaros, muy a menudo son
mensajeros. Por eso, una vez
se precipitan sobre el alféizar, se quedan
totalmente inmóviles, para burlarse
de la paciencia, alzando la cabeza para cantar
pobre dama, pobre dama, su advertencia
de cuatro notas, y vuelan luego
desde el alféizar al olivar como una nube oscura.
Pero quién iba a enviar a una criatura tan liviana
a juzgar mi vida? Mis pensamientos son profundos
y mi memoria larga; por qué envidiaría esa libertad
cuando tengo humanidad? Aquellos
de corazón más diminuto son dueños
de la mayor libertad.



De "Meadowlands"


jueves, 4 de mayo de 2023

Louise Glück. Parábola del vuelo

Una bandada de pájaros abandona la ladera de la montaña.
Negros en la tarde primaveral, dorados a principios de verano,
se elevan sobre la lisa superficie de la laguna.

Por qué el joven se inquieta de repente,
por qué decae la atención de su pareja?
Su corazón ya no está del todo dividido; intenta pensar
en cómo decir esto con cierta compasión.

Ahora oímos las voces de los demás al cruzar la biblioteca
hacia la veranda, la galería de verano; los vemos
sentarse como siempre en las diversas hamacas y sillas,
las blancas sillas de madera de la vieja casa, mientras recolocan
los cojines de rayas.

Importa acaso a dónde van los pájaros? Importa acaso
de qué especie son?
Se marchan de aquí, de eso se trata,
primero sus cuerpos, luego sus tristes gritos.
Y, desde ese momento, dejan de existir para nosotros.

Debes empezar a pensar en nuestra pasión de esa manera.
Cada beso fue real, después
cada beso abandonó la faz de la tierra.



De "Meadowlands"


sábado, 19 de febrero de 2022

Louise Glück. Lamento

Sucede algo terrible: mi amor
se está muriendo otra vez, mi amor que ya se ha muerto:
murió y fue llorado. Y sigue la música,
una música de separación: los árboles 
se convierten en instrumentos.
   
Qué cruel es la tierra, los sauces resplandecen,
los abedules se inclinan y suspiran.
Qué cruel, qué profundamente tierna.
   
Mi amor se está muriendo; mi amor
no sólo una persona sino una idea, una vida.
   
¿Para qué voy a vivir?
¿Dónde volveré a encontrarlo
más que en el dolor, madera oscura
con que se hace el laúd?
   
Una vez basta. Una vez basta
para despedirse sobre la tierra.
Y para llorar a alguien también, por supuesto.
Una vez basta para despedirse para siempre.
   
Los sauces resplandecen junto a la fuente de piedra,
junto a senderos de flores.
Una vez es suficiente: ¿por qué está vivo otra vez?
Y también brevemente, y sólo en sueños.
   
Mi amor se está muriendo: la despedida ha vuelto a empezar.
Y a través de los velos de los sauces
la luz del sol asciende y resplandece,
no la luz que conocimos.
Y los pájaros cantan otra vez, canta hasta la huilota.
   
Ah, he cantado esta canción. Junto a la fuente de piedra
los sauces cantan otra vez
con una ternura indescriptible, arrastrando sus hojas
por el agua radiante.
   
Está claro que lo saben, lo saben. Él se está muriendo otra vez,
y también el mundo. Morirá durante el resto de mi vida,
eso creo.



De "Vita Nova"


martes, 25 de enero de 2022

Louise Glück. La musa de la felicidad

Las ventanas cerradas, el sol que asoma.
El sonido de unos pocos pájaros:
el jardín empañado por un ligero vaho de humedad.
Y la inseguridad de la gran esperanza
esfumada de repente.
Y el corazón aún alerta.

Y mil pequeñas esperanzas que nacen,
no nuevas pero sí recién admitidas.
Afecto, comer con amigos.
Y la estructura de ciertas
tareas adultas.

La casa limpia, en silencio.
La basura que ya no es necesario sacar.

Es un reino, no un acto de la imaginación:
y todavía muy temprano,
se abren los capullos blancos de penstemon.

Es posible que por fin hayamos pagado
con suficiente amargura?
Que no se exija sacrificio,
que la angustia y el terror se hayan considerado
suficientes?

Una ardilla corre sobre el cable del teléfono,
con una corteza de pan en la boca.

Y la estación demora la llegada de la oscuridad.
De manera que parece
parte de un gran don
que ya no hay por qué temer.

El día despliega, pero muy gradualmente, una soledad
que ya no hay por qué temer, cambios
leves, apenas percibidos...
el penstemon que se abrió.
La posibilidad
de seguir viéndolo hasta el fin.



De "Las siete edades"


lunes, 27 de diciembre de 2021

Louise Glück. Las migraciones nocturnas

Este es el momento en que de nuevo ves
las bayas rojas de la ceniza del monte
y en el cielo oscuro
las migraciones nocturnas de los pájaros.

Me entristece pensar
que los muertos no van a verlas:
esas cosas de las que dependemos
desaparecen.

Qué hará entonces el alma para consolarse?
Me digo que quizá no necesite
ya esos placeres;
quizá sencillamente no ser baste
por duro que resulte imaginarlo.



De "Averno"


lunes, 4 de octubre de 2021

Louise Glück. Rayo de luna

Se alzó la niebla con un sonido ahogado. Como un 
   golpe seco.
Que era el latido del corazón. Y se alzó el sol, diluido por
   un rato.
Y después de lo que parecieron años, volvió a hundirse
y la penumbra bañó la orilla y se hizo más profunda.
Y de la nada salieron los amantes,
gente que aún tenía cuerpo y corazón. Que aún tenía
brazos, piernas, boca, aunque de día fueran
amas de casa y empresarios.

La misma noche produjo también gente como nosotros.
Eres como yo, te guste o no.
Insatisfecho, meticuloso. Y tu hambre de
   experiencia
sino de comprensión, como si se pudiera comprender en
   abstracto.

Entonces otra vez amanece y el mundo vuelve a ser
   normal.
Los amantes se arreglan el cabello; la luna reanuda su
   fútil existencia.
Y la playa es otra vez de misteriosos pájaros
que pronto aparecerán en los sellos postales.

Pero, qué hay de nuestra memoria, la memoria de los
   que dependen de imágenes?

No sirve de nada?

Se alzó la niebla, borrando toda prueba de amor.
Sin la cual sólo tenemos el espejo, tú y yo.



De "Las siete edades"