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viernes, 28 de agosto de 2026

Izet Sarajlić. A la familia le duele la garganta

A Radovan Zogović

Todos tosemos cuando Tamara tose.
Si Tamara tiene 38 grados, todos tenemos fiebre.
En la puerta está el día, pero él también está algo intimidado.
No se sabe adónde han escapado sus golondrinas.
  
Adónde de repente se ha ido la primavera, a qué país alegre?
Si esto dura mucho, el destino del verano será también incierto.
Cuando a Tamara se le cae la cabeza, apenas mantenemos la nuestra.
Todos estamos enfermos. Y también está enfermo mi poema sobre ella.



De "Después de mil balas"


lunes, 13 de julio de 2026

Izet Sarajlić. Oda a un día corriente

Es un día corriente, sin ningún asunto reseñable.
En el mercado de antigüedades de París se venden libros por treinta sueldos!
Es un día lleno de la ansiosa espera del cartero y el cuchicheo de los pájaros.
El día en el que sientes tantas ganas de regresar a la infancia que lees Winnetou de nuevo.
  
Un día corriente, de los que no se suman cuando pensamos en la felicidad. 
El día en el que nacen los futuros revisores y vendedoras de bolsos.
El día mundial de lo ordinario, un lunes, por así decirlo.
Cómo me gusta este día, corriente, igual a tantos otros!
  
Este día en el que nada sucede, nada especial.
De estos días está hecha nuestra inmortalidad, si existe.
Este día en el que leí de nuevo una abominación sobre mí mismo,
lo que no deja de ser una señal de que aún vivo, de que aún molesto a los malandrines.



De "Después de mil balas"


viernes, 13 de febrero de 2026

Izet Sarajlić. Jekovac

En nuestro hermoso mes de mayo
solíamos venir a este pequeño café,
mirábamos nuestra pequeña y silenciosa ciudad como en la palma de la mano,
preguntándonos en voz alta en cuál de aquellas casas esperaríamos la vejez,
una vejez ordinaria, merecida, gotosa. 
Ahora tú has pasado los treinta y cinco.
Otoño.
La conversación amorosa ha sido sustituida por algo mucho más hermoso y mejor,
y, si quieres, más humano.
Ahora tenemos la ventaja de que al hablar incluso de las hojas, hablamos de nosotros,
y cuando te digo:
mira, han venido las primeras urracas del otoño,
no es más que una extensión de aquella conversación, de aquellos mismos Te quiero
cuando en nuestro hermoso mes de mayo
llegábamos a este pequeño café en la colina
y mirábamos bajo nosotros nuestra pequeña y ruda ciudad como en la palma de la mano.



De "Después de mil balas"


domingo, 21 de diciembre de 2025

Izet Sarajlić. Fragmento de la edad de piedra

Toda la ciudad se fue contigo.
Ya no hay ciudad.
En la ciudad, la Edad de Piedra!
Y todo sigue donde estaba ayer.
Por las calles pasean los creyentes de una noche
y los devotos de toda la vida hasta la tumba,
en nuestro pequeño teatro todavía se representa Desde el paraíso,
tu álamo sigue susurrando al lado de tu casa,
en el paseo de Wilson todos los bancos siguen ocupados,
en los parques todavía cantan los mismos pájaros,
pero
desde que te fuiste
es como si la ciudad se hubiera ido.
Ay, tan desolada se ha vuelto la capital de Bosnia
que ya no hay capital!



De "Después de mil balas"


miércoles, 28 de agosto de 2024

Izet Sarajlić. Una calle para mi nombre

Paseo por la ciudad de nuestra juventud
y busco una calle para mi nombre.
Las calles grandes, ruidosas,
se las dejo a los grandes de la historia.
Qué hacía yo mientras se hacía la historia?
Simplemente te amaba.
Busco una calle pequeña, simple, cotidiana,
a través de la cual, sin llamar la atención de nadie,
podamos pasear incluso después de la muerte.
   
No es importante que tenga un paisaje hermoso,
tampoco que haya pájaros.
Lo importante es que en ella puedan tener refugio 
cualquier hombre o perro en peligro.
Sería hermoso que estuviera empedrada,
pero tampoco esto es imprescindible.
Lo más importante es que
en la calle que lleve mi nombre
no le suceda nunca a nadie una desgracia.



De "Sarajevo"