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lunes, 7 de septiembre de 2026

Alfonsina Storni. Ojo

Reposa.
El crepúsculo
muere más
allí, donde, pájaro quieto,
aguarda.
  
Mares tristes,
apretados,
mueven
en él
sus olas.
  
Los paisajes
del día
lo navegan
lentos.
  
Tímidas,
las primeras estrellas
lloran
su luz insabora
en la pupila fija.
  
En el fondo oscuro
largas hileras humanas
se le desplazan
incesantemente:
parten
en distintas
direcciones;
retroceden;
retroceden;
tocan
los primeros
hombres:
  
gimen porque nace el sol.
Gimen porque muere el sol...
  
Todo está allí,
apretado en la cuenca,
donde,
pájaro quieto,
aguarda.



En "Las modernistas. Seis poetas latinoamericanas"




jueves, 30 de abril de 2026

Alfonsina Storni. Sábado

Levanté temprano y anduve descalza
por los corredores; bajé a los jardines 
y be´se las plantas;
absorbí los vahos limpios de la tierra,
tirada en la grama;
me bañe en la fuente que verdes achiras
circundan. Más tarde, mojados de agua,
peiné mis cabellos. Perfumé las manos
con zumo oloroso de diamelas. Grazas
quisquillosas, finas,
de mi falda hurtaron doradas migajas.
Luego puse traje de clarín más leve
que las misma gasa.
De un salto ligero llevé hasta el vestíbulo
mi sillón de paja.
Fijos en la verja mis ojos quedaron,
fijos en la verja.
El reloj me dijo: diez de la mañana.
Adentro, un sonido de loza y cristales:
comedor en sombra; manos que aprestaban
manteles.
      Afuera sol como no he visto
sobre el mármol blanco de la escalinata.
Fijos en la verja siguieron mis ojos,
fijos. Te esperaba.



De "Poesía"

viernes, 7 de octubre de 2022

Alfonsina Storni. Dolor

Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;

que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.

Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar

con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.

Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;

ver cómo se rompen las olas azules 
contra los granitos y no parpadear;

ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;

pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;

ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar...

Perder la mirada, distraídamente, 
perderla, y que nunca la vuelva a encontrar.

Y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar.


De "La caricia perdida"
    

jueves, 7 de abril de 2022

Alfonsina Storni. Verso decorativo

La niña vio a la luna en el azul estanque
que en medio de los pinos servía de pecera.
(Piernas de cazadora, suelta la cabellera,
y el fino seno blanco celoso de su arranque).

De un elástico salto llegó junto a la fuente,
hundió las blancas manos, tomó el disco de oro,
y al cargar junto al cuello el redonde tesoro,
la cabellera negra se le tornó luciente,

y huyó bajo las selvas. su grito de alegría
hasta los dulces nidos de las aves subía,
e, iluminando el bosque perfumado, la vieron,

cargada de la luna, pasar los abedules,
y siguiendo en el aire la curva de sus tules
ejercitos de pájaros cantando la siguieron.



En "Ocre"


martes, 29 de marzo de 2022

Alfonsina Storni. Soy

Soy suave y triste si idolatro, puedo
bajar el cielo hasta mi mano cuando
el alma de otro al alma mía enredo.
Plumón alguno no hallarás más blando.

Ninguna como yo las manos besa,
ni se acurruca tanto en un ensueño,
ni cupo en otro cuerpo, así pequeño,
un alma humana de mayor terneza.

Muero sobre los ojos, si los siento
como pájaros vivos, un momento,
aletear bajo mis dedos blancos.

Sé la frase que encanta y que comprende,
y sé callar cuando la luna asciende
enorme y roja sobre los barrancos.



En "Ocre"


viernes, 11 de marzo de 2022

Alfonsina Storni. Voy a dormir

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara en la cabecera;
una constelación, la que te guste;
todas son buenas, bájala un poquito.

Déjame sola; oyes romper los brotes...
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides... Gracias... Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido.



Poesía no recogida en libros


martes, 22 de febrero de 2022

Alfonsina Storni. Soledad

Señora soledad, que tu esqueleto
creí de grises vértebras un día,
aníllame con fuerza entre tus arcos,
que no quiero de ti partirme ahora.

Que al acercarme vi que en flor abría
tu aparente esqueleto calcinado,
y en tus vértebras limos creadores;
y eran tus cuencas de un azul de llama.

Holgada estoy: tu cielo no me nieva;
deja caer en claros remolinos
unos trenzados de cristales rosas.

Y nuevamente con sus voces altas,
entre tus finas nieblas escondidos,
oiga cantar mis pájaros de fuego.



Poesía no recogida en libros


sábado, 12 de febrero de 2022

Alfonsina Storni. Palabras degolladas

Palabras degolladas,
caídas de mis labios
sin nacer;
estranguladas vírgenes
sin sol posible;
pesadas de deseos,
henchidas…
Deformadoras de mi boca
en el impulso de asomar
y el pozo del vacío
al caer…
Desnatadoras de mi miel celeste,
apretadas en vosotras
en coronas floridas.
Desangrada en vosotras
–no nacidas–
redes del más aquí y el más allá,
medialunas,
peces descarnados,
pájaros sin alas,
serpientes desvertebradas…
No perdones,
corazón.


En "Mundo de siete pozos"


sábado, 15 de enero de 2022

Alfonsina Storni. Silencio

Un día estaré muerta, blanca como la nieve,
dulce como los sueños en la tarde que llueve.

Un día estaré muerta, fría como la piedra,
quieta como el olvido, triste como la hiedra.

Un día habré logrado el sueño vespertino,
el sueño bienamado donde acaba el camino.

Un día habré dormido con un sueño tan largo
que ni tus besos puedan avivar el letargo.

Un día estaré sola, como está la montaña
entre el largo desierto y la mar que la baña.

Será una tarde llena de dulzuras celestes,
con pájaros que callan, con treboles agrestes.

La primavera, rosa, como un labio de infante,
entrará por las puertas con su aliento fragante.

La primavera rosa me pondrá en las mejillas
-la primavera rosa!- dos rosas amarillas...

La primavera dulce, la que me puso rosas
encarnadas y blancas en las manos sedosas.

La primavera dulce que me enseñara a amarte,
la primavera misma que me ayudó a lograrte.

Oh la tarde postrera que imagino yo muerta
como ciudad en ruinas, milenaria y desierta!

Oh la tarde como esos silencios de laguna
amarillos y quietos bajo el rayo de luna!

Oh la tarde embriagada de armonía perfecta:
cuán amarga es la vida! Y la muerte qué recta!

La muerte justiciera que nos lleva al olvido
como al pájaro errante lo acogen en el nido...

Y caerá en mis pupilas una luz bienhechora,
la luz azul celeste de la última hora.

Una luz tamizada que bajando del cielo
me pondrá en las pupilas la dulzura de un velo.

Una luz tamizada que ha de cubrirme toda
con su velo impalpable como un velo de boda.

Una luz que en el alma musitará despacio:
la vida es una cueva, la muerte es el espacio.

Y que ha de deshacerme en calma lenta y suma
como en la playa de oro se deshace la espuma.

Oh, silencio, silencio... esta tarde es la tarde
en que la sangre mía ya no corre ni arde.

Oh, silencio, silencio... en torno de mi cama
tu boca bienamada dulcemente me llama.

Oh, silencio, silencio, que tus besos sin ecos
se pierden en mi alma temblorosos y secos.

Oh, silencio, silencio, que la tarde se alarga
y pone sus tristezas en tu lágrima amarga.

Oh silencio, silencio, que se callan las aves,
se adormecen las flores, se detienen las naves.

Oh silencio, silencio, que una estrella ha caído
dulcemente a la tierra, dulcemente y sin ruido.

Oh silencio, silencio, que la noche se allega
y en mi lecho se esconde, susurra, gime y ruega.

Oh silencio, silencio... que el Silencio me toca
y me apaga los ojos, y me apaga la boca.

Oh silencio, silencio... que la calma destilan
mis manos cuyos dedos lentamente se afilan...
   
   

De "Irremediablemente"


sábado, 11 de diciembre de 2021

Alfonsina Storni. Tú me quieres blanca

Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar. 
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue. 
Corola cerrada. 

Ni un rayo de luna
Filtrado me haya. 
Ni una margarita
Se diga mi hermana. 
Tú me quieres nívea,
Tú me quieres blanca,
Tú me quieres alba. 

Tú que hubiste todas
Las copas a mano,
De frutos y mieles
Los labios morados. 
Tú que en el banquete
Cubierto de pámpanos
Dejaste las carnes
Festejando a Baco.
Tú que en los jardines
Negros del Engaño
Vestido de rojo
Corriste al Estrago.

Tú que el esqueleto
Conservas intacto
No sé todavía
Por cuáles milagros, 
Me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
Me pretendes casta 
(Dios te lo perdone),
Me pretendes alba!

Huye hacia los bosques;
Vete a la montaña;
Límpiate la boca;
Vive en las cabañas;
Toca con las manos
La tierra mojada;
Alimenta el cuerpo
Con raíz amarga;
Bebe de las rocas;
Duerme sobre escarcha;
Renueva tejidos
Con salitre y agua;
Habla con los pájaros 
Y lévate al alba. 
Y cuando las carnes
Te sean tornadas,
Y cuando hayas puesto
En ellas el alma 
Que por las alcobas
Se quedó enredada, 
Entonces, buen hombre, 
Preténdeme blanca,
Preténdeme nívea,
Preténdeme casta.


[De El dulce daño, 1918] 


En la antología "Poesía soy yo.
Poetas en español del siglo XX (1886-1960)"


jueves, 30 de septiembre de 2021

Alfonsina Storni. Regreso a mis pájaros

Ya no escuché vuestro frugal concierto,
mis pájaros: que vi almenada en oro
una ciudad de espejos y en sus faros
banderas, más que manos, llamadoras.

Y en su empinada ronda grandes voces
de acústica pompla; y acerqué el dedo
y cayó la ciudad empapelada
y el aire escribió lívido: miseria.

Ya estoy de nuevo en vuestros pechos, sola,
y no es mejor que el vuestro, amado vuelo,
y el orbital talante de la estrella.

Ya os escucho de nuevo, desasida,
y tú el pequeño mío, como cantas
en mi balcón: "¿por qué me abandonaste?"


En "Mascarilla y trébol"