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martes, 10 de febrero de 2026

James Wright. En la casa fría

He dormido hace unos minutos,
aunque la estufa ha estado apagada durante horas.
Me hago viejo.
Un pajarillo chilla en los desnudos saúcos.



De "No se quebrará la rama"



martes, 5 de agosto de 2025

James Wright. Lluvia

Es el hundimiento de las cosas.
   
Las linternas se deslizan sobre árboles oscuros,
las muchachas se arrodillan,
y caen los párpados de las lechuzas.
   
Los huesos tristes de mis manos descienden a un valle
de extrañas rocas.



De "No se quebrará la rama"


viernes, 28 de marzo de 2025

James Wright. Temí morir

Una vez,
temí morir
en un campo de malas hierbas secas.
Pero hoy,
todo el día he estado andando entre campos húmedos,
tratando de no hacer ruido, escuchando
a insectos que se mueven con paciencia.
Tal vez estén probando el rocío fresco que levemente se junta
en conchas de caracoles vacías 
y en lis refugios secretos de las plumas de gorrión caídas sobre tierra.



De "No se quebrará la rama"


domingo, 23 de febrero de 2025

James Wright. Dos resacas

Número uno

Estoy acurrucado en la cama.
Más allá de los veteados árboles de mi ventana,
están desnudos hoy todos los bosques.
Algarrobos y álamos se convierten en mujeres solteras
que separan la pizarra de la antracita
entre las traviesas de la vía;
el invierno de barba amarilla de la depresión 
aún vive en algún sitio, un anciano
que recuenta su colección de chapas 
en una choza de cartón alquitranado bajo los árboles fríos de mi tumba.
   
Aún siento que estoy medio borracho,
y todas esas ancianas que hay al otro lado de mi ventana
van a rastras al cementerio.
   
Borracho, farfullando en húngaro, 
el sol se cuela titubeante,
y su gran cara estúpida se lanza
al hornillo.
Durante dos horas he estado soñando
con mariposas verdes en busca de diamantes
en vetas de carbón;
y niños que jugando se persiguen
por montañas de nuevas sepulturas.
Pero el sol ha regresado borracho del mar
y fuera un gorrión 
canta a la Compañía Minera Hanna y la luna muerta.
Los filamentos de las bombillas de luz fría tiemblan
con la música como pájaros delicados.
Ah, apágala.
    
    
Número dos:
Intento despertar y saludar de nuevo al mundo 

En un pino,
a poca distancia de mi alféizar, 
un arrendajo azul brillante salta y cae, salta y cae
en un rama.
    
Me río cuando lo veo abandonarse 
a un completo goce, porque sabe tan bien como yo
que no se quebrará la rama.



De "No se quebrará la rama"