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lunes, 12 de febrero de 2024

Emilia Pardo Bazán. Septiembre

El oscuro racimo, pendiente
del tallo nudoso, 
quiere en vano ocultar su dulzura
bajo el verde toldo.
   
Gorriones parleros y avispas 
y tábanos roncos
de sus granos de púrpura beben
el zumo de oro.
   
Oh, feliz, si a las aves del cielo
cediese tan solo
aquel néctar suave, encerrado
en túrgido globo!
   
Mas vendrán los patanes y mozas
y en lagares hondos
con los pies forzaranle a que suelte
sus jugos a chorro.

***

Y más tarde, entre paz y silencio
y en el negro fondo
del tonel, será el muerto racimo
licor generoso. 



En "Las frases frágiles"


miércoles, 10 de enero de 2024

Emilia Pardo Bazán. Jaime

XIV

En un rosal de mi huerto
un jilguero labró nido
y con noble confianza
en el sitio más florido,
más central y descubierto,
colgó el lecho de esperanza.
   
Delicado huevecillo
puso allí, como una perla
que entre flores se cuajase;
y voló después, sencillo,
sin recelo de que, al verla,
su postura le robase.
   
Haces bien, ave del cielo,
que no cabe a tus amores
asechanza en mí ninguna;
ven, incuba tu polluelo,
que tu nido está en las flores,
y en mi cuarto está la cuna.



En "Las frases frágiles"



miércoles, 3 de enero de 2024

Emilia Pardo Bazán. Jaime

II

Alma mía, pasó ya la noche,
la noche y su sombra,
y en ti y en los cielos 
despunta la aurora.
Alma mía, despliega esas alas
que inertes y rotas
plegaste cual suele
la herida paloma.
Alma mía, renace al consuelo,
renace a la gloria:
amable es el mundo,
la vida es hermosa.
Alma mía, poblose el desierto
de mirtos y rosas,
susurros, perfumes,
gorjeos y notas.



En "Las frases frágiles"


sábado, 9 de diciembre de 2023

Emilia Pardo Bazán. Jaime

I

Fruto de mis entrañas el primero,
después de que el ser te di por mi fortuna,
se liquidó mi corazón entero
en lágrimas de amor sobre tu cuna.
De aquel amor al plácido rocío 
sentí de nuevo florecer el alma;
así las ondas de ignorado río 
hacen que brote la africana palma.
Y como la bandada de las aves
canta otra vez del sol con la presencia,
despertó tu mirar cantos suaves;
los perfumó la flor de tu inocencia.



En "Las frases frágiles"