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jueves, 2 de abril de 2026

Ingeborg Bachmann. Se acabó el juego

Mi querido hermano, cuándo nos construiremos una balsa
y bajaremos navegando por el cielo?
Mi querido hermano, pronto pesará demasiado la carga
y nos hundiremos.
  
Mi querido hermano, dibujamos sobre el papel
muchos países y vías.
Ten cuidado ante las líneas negras aquí
volarás por los aires con las minas.
  
Mi querido hermano, entonces quiero estar atada
al poste y gritar.
Pero tú ya saldrás cabalgando del valle de la muerte
y los dos huiremos juntos.
  
Despiertos en el campamento gitano y en la tienda del desierto
la arena nos cae del pelo;
ni tu edad ni la mía ni la edad del mundo
se mide con los años.
  
No te dejes engañar ni por cuervos astutos
ni por la pegajosa mano de araña y la pluma en el arbusto,
tampoco bebas ni comas en el país de Jauja,
es pura apariencia la espuma en ollas y jarros.
  
Sólo quien en el puente de oro aún sabe la palabra
para el hada del carbunco habrá ganado.
Debo decirte que se deshizo y desapareció
con la última nieve en el jardín.
  
De muchas, muchas piedras están nuestros pies lastimados.
Uno se cura. Con él queremos saltar
hasta que el rey niño, con la llave de su reino en la boca
nos venga a buscar y cantaremos:
   
Es una época feliz cuando brota el hueso del dátil!
Todo el que cae tiene alas.
La dedalera roja borda la mortaja de los pobres
y tu carta de corazones baja sobre mi sello.
  
Tenemos que ir a dormir, amado, se acabó el juego.
De puntillas. Se hinchan los camisones blancos.
Padre y madre dirán que andan duendes en casa
cuando intercambiemos nuestros alientos.



De "Invocación a la Osa Mayor"


lunes, 13 de enero de 2025

Ingeborg Bachmann. Salvoconducto (Aria II)

Con pájaros somnolientos
y árboles por el viento atravesados
se levanta el día, y el mar
toma una copa espumosa a su salud.
    
Los ríos borbotean hacia el gran agua
y la tierra firme pone promesas de amor
en la boca del aire puro
con flores frescas.
   
La tierra no quiere llevar un hongo de humo,
escupir criaturas ante el cielo, 
acabar con lluvias y rayos de ira
con las voces inauditas de la perdición.
   
Con nosotros quiere ver despertar 
a los hermanos de colores y a las hermanas grises,
al rey pez, a la alteza ruiseñor
y al príncipe de fuego salamandra.
   
Por nosotros planta corales en el mar.
A los bosques ordena guardar calma,
al mármol inflar la hermosa veta,
al rocío ir una vez más sobre las cenizas.
   
La tierra quiere tener un salvoconducto,
cada día desde la noche, al universo
para que amanezcan mil y una mañanas
en la gracia joven de la antigua hermosura.



De "Últimos poemas"


domingo, 1 de diciembre de 2024

Ingeborg Bachmann. Tras este diluvio

Tras este diluvio 
quiero a la paloma
y únicamente a la paloma
verla salvada de nuevo.
   
Yo me hundiría en este mar!
si ella no volase,
si ella no trajese
a última hora la hoja.



De "Últimos poemas"


martes, 11 de enero de 2022

Ingeborg Bachmann. Corriente

Tan dentro de la vida y tan cerca de la muerte
que con nadie lo discuto ni me enojo,
le arranco mi parte a la tierra de lo profundo;

al océano pacífico la cuña verde le hundo
en medio del corazón, y a mi playa me arrojo.

Pájaros de estaño se levantan y olor a canela!
Estoy sola con el tiempo, mi asesino.
Nos encerramos en crisálidas de delirio y azul marino.


De "Últimos poemas"