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viernes, 30 de enero de 2026

Rainer Maria Rilke. Toda cosa nos exhorta a sentir...

Toda cosa nos exhorta a sentir,
todo recodo susurra: acuérdate!
Un día por el que pasamos ajenos
se nos torna regalo en el siguiente.

Quién cuenta nuestro fruto? Quién nos separa
de los años antiguos y pasados?
Qué hemos aprendido desde el primer día,
sino que una cosa se reconoce en la otra,

Que lo tibio a nuestro lado se calienta?
casa, ladera verde, luz de atardecer,
de repente te tornas casi rostro
y te alzas junto a nosotros, abrazando, abrazado.

Todo ser habita en el único espacio
espacio interior del mundo. Las aves vuelan en silencio
a través de nosotros. Ansioso de crecer,
miro afuera, y dentro de mí crece el árbol.

Me aflijo, y se alza dentro de mí la casa.
Velo, y dentro de mí está la vigilia.
Me convertí en amado: en mí la imagen
de la bella creación reposa y se deshace en llanto.

 

De "Últimos poemas"


jueves, 20 de julio de 2023

Rainer Maria Rilke. XXVI

Cómo nos sobrecoge el grito del pájaro...
Cualquier grito que haya sido creado.
Pero los niños, jugando al aire libre,
ya gritan pasando de largo ante gritos reales.

Gritan el azar. En los espacios intermedios 
de éste, del espacio del mundo (en el que el grito del pájaro,
a salvo, entra, como los hombres en los sueños)
meten ellos sus cuñas, las de su griterío. 

Ay, dónde estamos? Siempre aún más libres,
al igual que cometas que se soltaron,
corremos a media altura, con flecos de risa,

rasgados por los vientos. Pon orden en los que gritan,
dios cantor!, que rumorosos despierten
y sean la corriente que lleva la cabeza y la lira.



De "Los sonetos a Orfeo"

 

lunes, 19 de junio de 2023

Rainer Maria Rilke. XVII

Dónde?, en qué vergeles, regados siempre venturosamente, en qué 
árboles?, de qué cálices de flores, tiernamente deshojados, 
maduran los extraños frutos de la consolación? Estos frutos
deliciosos de los cuales quizás encuentres uno en la pradera hollada

de tu pobreza. En una y otra ocasión 
te maravillas de la grandeza del fruto,
de su intacta perfección, de la suavidad de su piel
y de que la ligereza del pájaro no se te haya adelantado a cogerlo, ni los celos,

debajo, del gusano. Hay árboles rodeados de vuelos de ángeles 
y por ocultos, lentos jardineros tan extrañamente cultivados
que nos dan frutos sin pertenecernos?

Fuimos alguna vez capaces, como sombras y esquemas, 
con nuestro hacer, maduro antes de tiempo y luego de nuevo marchito, 
de perturbar la impasibilidad de aquellos apacibles veranos?



De "Los sonetos a Orfeo"