Mi pasaporte es un arma verde
Una campana en mi cuerpo
Un asunto de una patria a partir de las cenizas de sus fábulas.
Una madre me reclama una edad que ha perdido.
Un padre me quita las muñecas del Eid.
A quién entregar mis días de jazmines al atardecer?
Oh gaviota del sol poniente
En las gélidas rodillas anida la helada,
Entre espejismo y espejismo, una belleza postrada del temporal!
Oh patria chica!
2.
Con ojos hastiados, su rostro era un jardín que me arrojaba naranjas.
En lo alto de mi hombro el sol
Impregna con sus rayos la rueca de Penélope.
Abre el Olimpo sus alas enlazando la isla.
En derredor, volteaba la isla atildada de un Eid deslucido,
Y yo, vestida de retazos de aeropuertos,
Saldré de entre las alas de un cuervo y bailaré?
En "Más allá de Sherezade. Poesía contemporánea de Mujeres del Magreb. Volumen I. Memoria, exilio e inmigración"