A Radovan Zogović
Todos tosemos cuando Tamara tose.
Si Tamara tiene 38 grados, todos tenemos fiebre.
En la puerta está el día, pero él también está algo intimidado.
No se sabe adónde han escapado sus golondrinas.
Adónde de repente se ha ido la primavera, a qué país alegre?
Si esto dura mucho, el destino del verano será también incierto.
Cuando a Tamara se le cae la cabeza, apenas mantenemos la nuestra.
Todos estamos enfermos. Y también está enfermo mi poema sobre ella.
De "Después de mil balas"