El Año Nuevo espera fuera de la ventana, una varilla de incienso,
de una rama acaba de liberarse la mitad de una flor roja.
Mi corazón está girando, aquellas palabras
que dijiste aún revolotean como blancas palomas.
No lo olvido, ni tampoco puedo olvidarlo.
Ese día el cielo era claro y completamente azul,
el sol estaba algo tibio, alumbrado oblicuamente
como un fénix sobre las copas de los árboles.
Eras tú sonriendo, con la vista alzada.
Cuántas palabras valientes. Ese día tú y yo
lo hablamos todo... como una cometa
en el cielo azul apoyándose en un hilo de fuerza.
De "Eres los días de abril en el mundo"