lunes, 16 de marzo de 2026

John Berryman. 5

Sentose Henry en el bar y estaba raro,
de un cristal a otro cristal se reflejaba,
en desacuerdo con el mundo y con su dios,
su mujer es una absoluta nada,
san Esteban,
desquitado. 
   
Sentose Henry en el avión y estaba alegre.
Cauto Henry nada dijo
pero cuando una Virgen de una nube
a su Montaña arrojó luz,
su pensar fue turbulento y el avión se sacudió. 
«Perdón, señora». «Vaaaale».
  
Estaba Henry en la malla, alborotado,
mientras hacía escalas el pájaro febril;
el sr. Desamor, el Hombre Nuevo,
vino a cultivar una tierra delirante;
una imagen de los muertos en la uña
de un recién nacido.



De "77 cantos del sueño"


domingo, 15 de marzo de 2026

Amparo Dávila. Siempre la noche

   1
  
Gotea la noche 
-amarga soledad-,
lentas espigas
transitan en el viento
y un pájaro sin voz
picotea las gotas.
  
  
   2
  
Vestida de líquidos puñales
la sombra aguarda, acecha,
bajo las frondas.
  
En el río, alguien canta.
   
   
   3
  
La noche se desploma 
sobre el lago.
  
Gime un silencio deshabitado.
  
Aquí dentro,
algo se ha roto.



De "Meditaciones a la orilla del sueño"
En "Poesía reunida"
   

viernes, 13 de marzo de 2026

Mary Oliver. Mañana en Blackwater

Ya casi amanece
y los habituales medio milagros empiezan
dentro de mi propio cuerpo personal mientras la luz
entra por las puertas de oriente y trepa
hasta los campos del cielo, y las aves alzan
sus muy insignificantes cabezas de las ramas
y empiezan a cantar; y también los insectos,
y las hojas crujientes, e incluso
lo más común de las cosas terrenales, la yerba,
no puede dejar que empiece -otra mañana- sin
hacer algún comentario alegre, respirando suaves
con la miel de sus verdes cuerpos; y las blancas 
flores de la azalea pantano, planeando justo donde
el camino y el estanque casi se tocan,
desprenden de los pliegues de sus cuerpos
tal felicidad que llena el aire como una fragancia,
la primera afirmación elegante y pálida del día.
Y a los viejos dioses les gustaba tanto, según dicen,
el dulce olor de la plegaria. 



De "Iris Spuria"
En "Devociones"
   
   

miércoles, 11 de marzo de 2026

Raquel Gavilán Párraga. Cómo arder sin consumirse

Tus manos en la tierra,
raíces de mi cuerpo,
cavan hondos senderos
donde el deseo se hunde
tan lejos, tan profundo,
que ni el sol ni el frío tocan.
  
En mí floreces,
bajo el peso de tu sombra
como un viento que ara la piel
y deja surcos ardientes
donde el sudor es semilla
y mi aliento, el agua que brota.
   
No hay palabra para ese fuego,
solo la lengua salvaje de las aves,
que canta en mi pecho cuando llegas,
que grita entre los ríos 
donde el miedo y la alegría
se abrazan con garras dulces.
  
Te devoro 
como la tierra a la lluvia,
como la raíz a la luz que no ve.
Y en el barro de tu piel,
despierto a mi profunda furia,
a este deseo que florece
como una flor venenosa
en la he hendidura del jardín. 
   
Escuchas cómo el mundo tiembla
cuando mis manos te alcanzan?
Es el rugir de los antiguos,
el susurro de lo que fuimos
antes de que el amor tuviera nombre,
antes de que el deseo supiera
cómo arder sin consumirse.



De "Volcán y cristales"


viernes, 6 de marzo de 2026

Olga Orozco. Presentimientos en traje de ritual

Llegan como ladrones en la noche.
Fuerzan las cerraduras
y hacen aparecer esas puertas que se abren en un error del muro
y solamente indican la clausura hacia afuera.
Es un manojo de alas que aturde en el umbral.
Entran con una antorcha para incendiar el bosque sumergido en la almohada,
para disimular las ramas que encandilan desde el fondo del ojo,
los pájaros insomes, con su brizna de fuego arrebatada al fuego de los dioses.
Es una zarza ardiendo entre la lumbre,
un crisol donde vuelvan el oro de mis días para acuñar la llave que lo encierra.
Me saquean a ciegas,
truecan una comarca al sol más vivo por un puñado impuro de tinieblas,
arrasan algún trozo del cielo con la historia que se inscribe en la arena.
Es una bocanada que asciende a borbotones desde el fondo de todo el porvenir.
Hurgan con frías uñas en el costado abierto por la misma condena,
despliegan como vendas las membranas del alma,
hasta tocar la piedra que late con el brillo de la profanación.
Es una vibración de insectos prisioneros en el fragor de la colmena,
un zumbido de luz, unas antenas que raspan las entrañas.
Entonces la insoluble sustancia que no soy,
esa marea a tientas que sube cuando bajan los tigres en el alba,
tapiza la pared,
me tapia las ventanas,
destapa los disfraces del verdugo que me mata mejor.
Me arrancan de raíz.
Me embalsaman en estatua de sal a las puertas del tiempo.

Soy la momia traslúcida de ayer convertida en oráculo.



De "Mutaciones de la realidad"
En "Poesía completa"

jueves, 5 de marzo de 2026

Concha de Marco. La Templanza

1
  
Dónde no está el albergue de aquel pájaro
sin poder escaparse a otro balcón,
oh, no nacido alado sin fuerza, trino o vuelo,
adiós, adiós.
En dónde la falena deslumbrada
no quema sus colores en la luz interior
del mirador pintado que no mira a horizonte
desde la opacidad del paredón.
Detrás, vidas secretas, clausuradas al día.
Diedros semicerrados desnivelan la hora
con el momento inútil de los espacios muertos.
No cristal, no reflejo del alba de septiembre.
Butacas cuyo mimbre no existió son ya polvo,
como aquellos bordados en bastidor fantasma,
los deods sin materia, los hilos no tensados,
las lágrimas de amor que no fluyeron
aguardando no llegar de unos pasos,
los ojos no escrutando las filas de los árboles,
mano sin ademán de adiós ni bienvenida.
Oh, mirador pintado que no mira a su mundo:
varias generaciones sin perspectiva al ángulo
abierto de dos calles.
Espejo que no fuiste, madera no labrada
que sobre el muro gris la lluvia va borrando.
Acera donde nunca cayeron los juguetes
que no niños jugando no echaron a la calle.
Existencias insomnes tras de la media noche,
al otro lado de tu proa trunca,
ansían respirar el no aire, el no aire.



De "Tarot"

martes, 3 de marzo de 2026

Winétt de Rokha. Cigarra de islas

Ataviada del verde estrellado
de las praderas
parezco más morena.
  
Hasta el borde de mi vestido
-flor de trigos-
vienen a picotear los pajarillos.
  
como en un afiche de Verano,
a espaldas de mi dibujo innumerable,
un árbl de agua en arco iris.
  
Esterilizando del paisaje violento
la obscura sensualidad
mi figura de sol ilumina la fuente.



En "Material de lectura"


miércoles, 25 de febrero de 2026

Anna Ajmátova. Ahora ya nadie querrá escuchar canciones

Ahora ya nadie querrá escuchar canciones. 
Los amargos días profetizados llegan desde la colina.
Te lo digo, canción, el mundo ya no tiene maravillas;
no destroces mi corazón, aprende a estarte quieta.
No hace mucho, libre como cualquier golondrina,
luchabas; felizmente contra las mañanas desafiando
sus peligros.
Ahora vagarás como un mendigo hambriento,
llamando desesperada a la puerta de los extraños.

(1917)



En "Poemas selectos"


martes, 24 de febrero de 2026

Mawj Majid Al-Obaidi. La conciencia

Yo no pretendo ser perfecta.
A pesar de mi positividad,
no estoy libre de negatividad. 
Pero yo nunca fui como tú, sin conciencia.
Jamás he invadido territorio alguno,
y no he matado a ningún pueblo bajo el pretexto de su liberación.
No he cortado las alas de un pájaro 
para luego exigirle que volara.
No he renunciado a mis principios,
ni he usado métodos engañosos ni he recurrido a la sedación. 
Yo no era estúpida como ellos.
Ellos siguen al rebaño como las ovejas,
y se enfrentan a cualquiera que quiera discrepar.
Oh, José, no fueron siete años;
fueron todos los años,
los que se han vuelto flacos!



De "Huella"



lunes, 23 de febrero de 2026

Inge Müller. El viento sopla otra vez...

El viento sopla otra vez
Nunca hubo tanta luz en el bosque
El cuco llama. Hace un año
No oíamos llamar al cuco.
  
El camino de siempre 
El que era sólo para mí 
Es ahora más angosto y me lleva
A un bosque sin fondo.



De "Que no me asfixie de hacer tanto silencio!"