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jueves, 11 de abril de 2024

Donald Hall. Este primer Adviento a solas...

Este primer Adviento a solas
les pongo pepitas de girasol
a los pequeños pájaros de la nieve
como tú solías hacer. Todos los días 
tiemblo de emoción 
al verlos. Las palomas oscuras y robustas
compiten con las ardillas
por lo que derraman los revoltosos saltapalos
de pechuga cárdena
y antifaz blanco y negro.
   
La oscuridad de este final de otoño
me aflige como solía 
afligirte a ti. Durante décadas,
cuando en diciembre se hacía de noche
a media tarde y te entristecías, 
yo me acercaba a la estufa incandescente
y para mí la oscuridad era un alivio.
Ahora me consuelo alimentando a tus pájaros.
Si fueses tú quien escribiera esta carta,
qué harías ahora?
Tal vez mirarías el ratón 
que trae Ada.
   
          Este año
no hay árbol en donde Gus pueda olisquear
ni adónde Ada pueda subirse y descolgar 
un adorno de tu infancia.
Esta tarde de Navidad
tiro afuera el ratón muerto
y me lavo las manos en el fregadero
mientras veo Mount Kearsarge
por la ventana de la cocina
donde te ponías a mirar a los pájaros.
A menudo me acercaba a ti por detrás 
y me apretaba contra tus nalgas.
Este año, de vuelta en casa
después de abrir los regalos de hijos
y nietos, enfermo de nostalgia,
sólo puedo apretarme 
contra el fregadero y la mesa.



De "Without"



domingo, 10 de marzo de 2024

Donald Hall. Una barba para una despensa azul

En el sueño de Alice Mattison
he escrito un nuevo poema que se titula
"Una barba para una despensa azul".
   
Mi esposa, su amiga querida,
tiene leucemia. Me siento junto a la cama de Jane
mientras que los glóbulos blancos se multiplican
   
y las petequias florecen en su piel.
El verano después de nuestra boda
me dejé una barba negra, y Jane
   
escribió un poema en el avión 
que nos traía de California:
"Los primeros ocho días de una barba".
   
Una docena de años más tarde me afeité 
cuando la barba se puso tan blanca
como la Harina King Arthur
   
que había en la despensa donde Barbazul,
el gato, echado sobre la panera,
observaba a los pájaros desde detrás de la ventana.
   
En aquellos días de sosiego
Jane hacía un pan tan natural
que una vez se puso azul en la despensa
   
después de una noche de calor.
Todas las mañanas trabajábamos juntos
en distintas estancias, yo en mi estudio de la planta baja
  
y Jane en el escritorio que tenía sobre la cocina,
escribiendo poemas hasta que se secaba el rocío 
y entonces abrigaba con mantillo
   
sus rosales; o llenaba el comedero de los pájaros 
con pipas de girasol, o sacaba el perro
a pasear por la nieve, o contestaba a las cartas de Alice,
   
o lavaba su pelo abundante
que ahora ha desaparecido, como Barbazul
que enfermó y ya no existe.



De "Without"