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martes, 18 de febrero de 2025

María Beneyto. Cotidiana llegada

Estoy aquí.
Pasa. Un momento y termino.
Algo difícil sobre consonantes
absurdas... Hace frío?
Hace amor, lluvia, viento?
Qué me traes?
Hemos tenido hijos
esta noche? Siéntate. Puedes?
Quito libros, papeles. Como siempre
la invasión de las letras
que ya trepan, las ves?,
por paredes y techos.
   
Tienes las manos pálidas
y en tu cara
amanece el cansancio.
Deja que también pasen
los árboles, contigo,
el bosque, el mar, las grandes cataratas.
Esa ardilla que tengo aquí,
en el hombro,
me cuchichea brisas
y los pájaros llenan
de insurreción la casa.
Quieres café, un zumo, coca-cola?
La silla tiene flojos
los huesos, has de perdonarla,
ya es vieja... (Un ave lira?
La flor del Paraíso
a punto ya de ser manzana?
Qué detalle!)
Quiero que estés contento
de mí. Escribo mucho.
Tanto como querías tú.
Qué ocurre?
La niebla se interpone, no te veo.
Los pçájaros te ocultan
y esas ramas me vuelven
parte del bosque. Habla.
Que te oigan mis hojas.
Que mis ojos vegetales
te sepan cerca. Tengo nidos
en los brazos y el pelo.
Llega una taza de café volando
del comedor, y a la terraza
le nace un sauce, ese árbol triste,
ese árbol que llora.


En "Los cien mejores poemas de amor en español"


jueves, 10 de febrero de 2022

María Beneyto. Golondrinas ausentes

En dónde están ahora?
Todo el aire es un hueco
en el que nadan hojas frágiles,
larvas de mariposas venideras,
cadáveres de brisas, inefables
pájaros por nacer.
Y una ciudad vestida de aves blancas
necesita el oscuro contrapunto.

Él dice para siempre en dulce augurio:
"volverán..." sí, como vuelve
el árbol a cantar hojas, la nube
a ser líquido amor, o la tristeza
a ir al mar.
Él habla
de los muertos, tan solos.
De la ausencia
de manos en el arpa.
De ángulos oscuros
donde en espectro de la noche vive...

En dónde están?
Quizás las viejas tristes, solitarias,
de los atardeceres las encuentren
en su regazo frío, allí de súbito
suplentes del latido y la esperanza.
En dónde...?
El ser que las reclama,
el que confía en ellas, el que añora
"volverán", las recuerda, interminable.

Pero se han ido. Ya va a llover.
El otoño anochece lentamente.


En "Para desconocer la primavera"