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viernes, 24 de diciembre de 2021

Anne Sexton. La habitación de mi vida

Aquí,
en la habitación de mi vida
los objetos cambian sin cesar.
Ceniceros para llorar,
el hermano de pena de las paredes de madera,
las cuarenta y ocho teclas de la máquina de escribir,
cada una un ojo que nunca se cierra,
los libros cada uno un concursante de un concurso de belleza,
la silla negra, un ataúd de perros de Naugahyde,
los enchufes en la pared,
esperando como una colmena,
la alfombra dorada
una conversación de talones y dedos del pie,
la chimenea
un cuchillo esperando a uno para clavarse,
el sofá, exhausto por el trabajo de una ramera,
el teléfono
dos flores echando raíces en su entrepierna,
las puertas
que se cierran y abren como almejas del mar,
las lámparas
que me señalan,
iluminando el suelo y la risa.
Las ventanas,
las ventanas hambrientas
que hincan los árboles como uñas en mi corazón.
Cada día doy de comer al mundo exterior,
a pesar de que los pájaros explosionan
a derecha e izquierda.
También doy de comer al mundo de aquí dentro,
ofreciendo al escritorio galletas de perro.
A pesar de todo, nada es como parece.
Mis objetos sueñan y llevan trajes nuevos,
impulsados, como parece, por todas las palabras en mi mano
y por el mar que rompe en mi garganta.



De "El horrible remar hacia Dios"


jueves, 18 de noviembre de 2021

Anne Sexton. El pájaro de la ambición

Entonces a esto hemos llegado,
insomnio a las 3:15 a.m.,
el reloj replica su motor
   
como una rana siguiendo 
un reloj de sol incluso teniendo un
espasmo eléctrico en el cuarto de hora.
   
El negocio de las palabras me mantiene despierta.
Estoy tomando chocolatada,
esa mamá marrón y tibia.
   
Me gustaría una vida simple,
pero durante toda la noche voy poniendo
lejos poemas en una caja larga.
   
Es mi caja de la inmortalidad,
mi plan para después,
mi ataúd.
   
Toda la noche alas negras
se sacuden en mi corazón.
Cada una un pájaro de la ambición.
   
El pájaro quiere que lo tiren
desde un lugar alto como el Puente Tallahatchie.
   
Él quiere prender un fósforo de la cocina
e inmolarse,

Él quiere volar hacia la mano de Miguel Ángel 
y aparecer pintado en un cielo raso.
   
Él quiere perforar el nido del avispón 
y salir con una deidad prolongada.
   
Él quiere comer pan y vino
y sacar a la luz a un hombre que flota felizmente en el Caribe.
   
Él quiere ser presionado como una llave
así puede liberar a los Reyes Magos.
   
Él quiere despedirse entre extraños
repartiendo pedacitos de su corazón como hors d'oeuvres.
   
Él quiere morir cambiándose sus ropas
y salir corriendo al sol como un diamante.
   
Él quiere, yo quiero.
Querido Dios, no sería
bastante bueno solo beber chocolatada?
   
Me tengo que conseguir un pájaro nuevo
y una caja de la inmortalidad nueva.
Hay bastante locura dentro de esta.



De "El libro de la locura"