viernes, 13 de febrero de 2026

Izet Sarajlić. Jekovac

En nuestro hermoso mes de mayo
solíamos venir a este pequeño café,
mirábamos nuestra pequeña y silenciosa ciudad como en la palma de la mano,
preguntándonos en voz alta en cuál de aquellas casas esperaríamos la vejez,
una vejez ordinaria, merecida, gotosa. 
Ahora tú has pasado los treinta y cinco.
Otoño.
La conversación amorosa ha sido sustituida por algo mucho más hermoso y mejor,
y, si quieres, más humano.
Ahora tenemos la ventaja de que al hablar incluso de las hojas, hablamos de nosotros,
y cuando te digo:
mira, han venido las primeras urracas del otoño,
no es más que una extensión de aquella conversación, de aquellos mismos Te quiero
cuando en nuestro hermoso mes de mayo
llegábamos a este pequeño café en la colina
y mirábamos bajo nosotros nuestra pequeña y ruda ciudad como en la palma de la mano.



De "Después de mil balas"