Para N. S. Hilévich
Escucho tu música de alondra
en las hierbas recién cortadas,
Idioma! Como mi sol
bielorruso,
tú brillas con cada palabra.
Te cubrieron con tierra y te sepultaron.
Y, aún así, nuestros antepasados a través del dolor
te trajeron hasta nosotros,
nativo, cálido,
vivo y único.
Y cuando solamente me llames,
moriré por ti sin quejarme.
Yo llevo en mi pequeño corazón
un gran
amor por ti.
De "Candelaria nevada"
En "Un ave indómita"