martes, 29 de septiembre de 2026

Jorie Graham. Me preguntaron

por qué los nuevos
e impecables pájaros
programados a la perfección
cuya belleza
  
canto vuelo elevación
planeo aterrizaje son
indistinguibles de
los que no volverán
  
no son lo
mismo, si las puntas
de sus plumas brillan
igual que con la antigua
 
luz del sol, si sus
alas moteadas
se salpican de más
motas de perfecta sombra, 
  
si sus cuellos tienen
el dulce arriba/abajo
de la intranquilidad, si sus
gargantas están hechas para
  
vibrar tan levemente
como antes
cuando el trino iba a
empezar, por qué
  
no nos satisfacen, 
por qué solo
si cerramos los
ojos hay gorjeos-
  
puedes escoger
el tipo de pájaro-son
reales, vienen a nuestros
alféizares, se van
  
de pronto porque nos
movemos... Cómo 
cruzaban en bandada 
nuestros campos. Cómo 
   
aquella última mañana, 
  
en aquel mundo, en la neblina que surgía del
  
suelo, en el empuje de su rápida 
evaporación mientras ese extraño
sol amanecía, con
los brazos entendidos y
  
entre risas, sin
aliento, corríamos tras ellos
hasta que des-
aparecieron.



De "Al 2040"