No soy una impostora, he vuelto a casa,
tampoco una criada - no necesito pan.
Soy tu pasión, tu descanso dominical,
tu séptimo día, tu séptimo cielo.
Allí, en la tierra, me arrojaban monedas,
me colgaban piedras en el cuello.
-Amado! acaso no me reconoces?
Soy tu golondrina, tu Psique!
En "Es ligera mi marcha"