la madrugada...
en vuelo silencioso cantos de pájaros
de luces enternecidas acarician los valles
y soplan cálidas brisas de mayo.
Hay unas horas,
la madrugada...
que no se puede estar fuera de la tristeza
con vete a saber qué secretos milenarios escondidos
y la antigua tentación, siempre, de cerrar los ojos.
De cerrar los ojos...
de madrugada.
Vuélveme fuego escultor, alba,
o déjame ya dormir,
déjame ya.
De "Piedras"