miércoles, 8 de julio de 2026

Concha de Marco. El Ermitaño en posición con La Sacerdotira

No me quieras inspirar esperanza que no sientas.
Cúbrete, que el fatal gesto te hallará desprevenida.
Si las palabras triunfales se desmayaron en tu lengua,
de dónde viene la canción?
Del prado, de la fuente, del río
salpicando la espalda de los niños.
Alegría del pájaro en la última rama del olmo.
Corre por la orilla verde, desnuda, entre piedras claras.
Pero en la otra ribera, el inaccesible monte.
Quieres coger las flores amarillas
que de milagro crecen en la cumbre.
Duerme mecida por el arrullo del agua
el canto de los pájaros,
los gritos de los niños.
Qué límpida mañana,
qué fresa hierba luminosa y húmeda,
juncos, riberas, agua transparente,
plenitud y belleza del instante.
  
Pero en la orilla opuesta
la pálida escollera de la muerte.
Flauta de Pan, faunos de siesta, pequeños,
tan menudos, desfilan por el prado,
suben a mi quietud maravillada.
Dormir con esa flauta en mis oídos.
Me atáis con hilos de araña a los tréboles,
a margaritas blancas.
  
Subís por mis costados, por mis piernas,
por mis brazos, con pasitos de hormigas.
Mahler os está llamando.
Volved mañana, faunitos, volved mañana.
Me encontraréis junto a la orilla verde
mi piel cubierta de sol y agua.
Mientras la pálida escollera de la muerte
se yerga en la otra orilla,
volved mañana.



De "Tarot"