Esa noche mi bote se adentró en el corazón del río,
en el límpido cielo se realzaba una miríada de estrellas.
Esa noche tu mano tomó la mía,
la confusa noche estrellada se cerró y se llenó de tristeza.
Cuando esa noche tú y yo decidimos separar nuestro rumbo,
ambos entendimos la verdadera cara de la vida.
A día de hoy mi bote aún flota en el mar,
el débil mástil a menudo se agita con el viento y el oleaje.
A día de hoy el sol sólo se cierne a mi espalda
y capas de sombras permaneces a mi alrededor.
A día de hoy aún recuerdo el cielo de esa noche,
la luz de las estrellas, las lágrimas, las bancas riberas!
A día de hoy aún te añoro labrando sobre la orilla:
vívidas flores rojas y amarillas.
Algún día espero caminar hasta la cima.
Como la miel, la humedad destila esos recuerdos.
Algún día quiero montar sobre una flecha alada
y contemplarte en el jardín disparando la cuerda del arco.
Algún día escucharás el canto de un pájaro:
ésa seré yo esperando tu parecio.
Algún día verás una sombra dispersa entre las flores:
ésa seré yo irrumpiendo en la frontera de aquel tiempo.
De "Eres los días de abril en el mundo"