jueves, 2 de abril de 2026

Ingeborg Bachmann. Se acabó el juego

Mi querido hermano, cuándo nos construiremos una balsa
y bajaremos navegando por el cielo?
Mi querido hermano, pronto pesará demasiado la carga
y nos hundiremos.
  
Mi querido hermano, dibujamos sobre el papel
muchos países y vías.
Ten cuidado ante las líneas negras aquí
volarás por los aires con las minas.
  
Mi querido hermano, entonces quiero estar atada
al poste y gritar.
Pero tú ya saldrás cabalgando del valle de la muerte
y los dos huiremos juntos.
  
Despiertos en el campamento gitano y en la tienda del desierto
la arena nos cae del pelo;
ni tu edad ni la mía ni la edad del mundo
se mide con los años.
  
No te dejes engañar ni por cuervos astutos
ni por la pegajosa mano de araña y la pluma en el arbusto,
tampoco bebas ni comas en el país de Jauja,
es pura apariencia la espuma en ollas y jarros.
  
Sólo quien en el puente de oro aún sabe la palabra
para el hada del carbunco habrá ganado.
Debo decirte que se deshizo y desapareció
con la última nieve en el jardín.
  
De muchas, muchas piedras están nuestros pies lastimados.
Uno se cura. Con él queremos saltar
hasta que el rey niño, con la llave de su reino en la boca
nos venga a buscar y cantaremos:
   
Es una época feliz cuando brota el hueso del dátil!
Todo el que cae tiene alas.
La dedalera roja borda la mortaja de los pobres
y tu carta de corazones baja sobre mi sello.
  
Tenemos que ir a dormir, amado, se acabó el juego.
De puntillas. Se hinchan los camisones blancos.
Padre y madre dirán que andan duendes en casa
cuando intercambiemos nuestros alientos.



De "Invocación a la Osa Mayor"