del cielo gimiente
no arruga la cara el gesto amargo
la laguna de la tarde
se inclinan las estrellas
un brillo empedrado
mientras vuelan los pájaros.
El mercado mira de reojo
sus estantes vacíos
pechos desnudos de las calles
para escasos coches
esta cama bosteza
debajo del peso
de nuestros seres ausentes.
De "Dénme sólo un trago de agua fría antes de morir"
En "Poesía completa"