(la traducción dice "perdices", pero eso
no parece posible)
y les desea buena suerte...
Teme que lo creamos envidioso
de aquella alada libertad de pájaros.
Y aclara bien que no, que no, que no es envidia.
Ellas, libres.
Él, preso.
"Que tengan buena suerte!", dice, con sus crías
que las de él, en cambio, se perdieron.
Dice: "A las mías
las traicionaron el agua y la sombra."
(No está claro
cómo fue esa traición
pero así, con enigmáticas palabras
se termina el poema.)
Esto todo fue escrito hace mil años.
Y tiemblan, sin embargo, todavía
las palabras
del prisionero.
En una de las antologías de "Material de lectura"