domingo, 25 de enero de 2026

Sylva Fischerová. Praga del recién llegado

Nadie me dijo cómo hay que vivir y cuál es 
                                             el mejor momento
para beber cicuta 
  de la mano de quién y en qué santo
   
Nadie me dijo cómo andar por la ciudad de noche
  para que no se oiga el llanto
  ese llanto incesante de las farolas y de las puertas de los tranvías 
    que atraviesa las fisuras entre la gente
    como la cuerda más aguda de un violín estirada
        desde y hasta el infinito
   
Praga es un gran prisma frío cuando cae
la noche y esa noche está bajo el prisma
camino por si arista y arriba y abajo
la gente habla están tan seguros 
      como los cisnes en el Moldava
de desayunar temprano
  
pero nadie me dijo cómo caminar
            por la arista del prisma
          en qué lado caer
        en cuál recoger esqueletos huecos de pájaro
        de los huesos huecos hicimos
                        una siringa 
        y tocamos en la ribera
aunque nadie nos dijo
que la siringa existe y nosotros existimos y compartirlo es hermoso
   
que Praga es un gran brebaje diluido por el Moldava
que se vierte en sí misma como una bandera presidencial en el castillo
  e igual que ella también Praga desaparece a veces
   
y ese es por fin el momento de descubrir quiénes somos
        y cómo de lejos está el amor.



En "De sombra y terciopelo. Diecisiete poetas checas (1963-1988)"