el mejor momento
para beber cicuta
de la mano de quién y en qué santo
Nadie me dijo cómo andar por la ciudad de noche
para que no se oiga el llanto
ese llanto incesante de las farolas y de las puertas de los tranvías
que atraviesa las fisuras entre la gente
como la cuerda más aguda de un violín estirada
desde y hasta el infinito
Praga es un gran prisma frío cuando cae
la noche y esa noche está bajo el prisma
camino por si arista y arriba y abajo
la gente habla están tan seguros
como los cisnes en el Moldava
de desayunar temprano
pero nadie me dijo cómo caminar
por la arista del prisma
en qué lado caer
en cuál recoger esqueletos huecos de pájaro
de los huesos huecos hicimos
una siringa
y tocamos en la ribera
aunque nadie nos dijo
que la siringa existe y nosotros existimos y compartirlo es hermoso
que Praga es un gran brebaje diluido por el Moldava
que se vierte en sí misma como una bandera presidencial en el castillo
e igual que ella también Praga desaparece a veces
y ese es por fin el momento de descubrir quiénes somos
y cómo de lejos está el amor.
En "De sombra y terciopelo. Diecisiete poetas checas (1963-1988)"