Exasperados por la claridad
del día que comienza,
más que cantar, los pájaros gritan todos a un tiempo.
No hay nadie en la pequeña carretera,
y al llegar a la alberca de agua oscura
siento que, seria, adusta, me mira mientras paso.
Ante mí, la colina de casas aferrándose
donde ahora no vive casi nadie.
Pero si yo de niño hubiera estado
habría visto cómo, a esta hora,
con herramientas y animales,
salía mucha gente a trabajar los campos.
Quizás por eso el agua de la alberca
se muestra tan severa cuando me ve pasar.
Porque, siempre, al pueblo y los cultivos
los he llamado así: este paisaje.
Como si, exasperado por una claridad,
quién sabe si la misma que exaspera a los pájaros,
llamara así a un drama tan lejano
que yo no soy capaz de comprender.
De "Animal de bosque"