domingo, 16 de agosto de 2026

Anne Mette Overgaard Jensen. Líneas rectas

Alemania me midió con regla:
calles exactas,
relojes  cuadrados,
palabras como cuchillos limpios.
  
El tranvía de las 7:25
no conoce el perdón. 
El tiempo no es río:
es cuadrícula. 
  
Yo aprendí a caber
en cada casilla:
puntual, seria,
responsable.
Mientras tanto,
un pájaro pequeño
probaba su canto 
dentro de mi jaula.
  
Escribía alemán con la boca apretada,
pero un día la lengua 
se abrió como ventana:
escuché la radio sin traducir,
y supe que aquel idioma 
podía ser también casa
y no solo muro.
   
También amé en alemán.
Él me enseñó palabras
que no salen en los libros.
esas que se dicen 
con la respiración pegada al cuello.
  
Luego se fue
sin explicación. 
Se rompió el amor
y, con él,
la lengua que lo nombraba.
  
Pero un día me miré al espejo
y pude decir sin temblar:
«Ich kann weitergehen».
Sobreviví 
a un idioma roto.
Por esa grieta
entró otra luz.



De "Entre el viento y la luz"