sábado, 28 de marzo de 2026

Carmen Megías Vicente. 7. Procesionaria

Se apagan las luces de la carretera
y aún no ha amanecido en Valencia.
Un día comienza en la ciudad que nunca llueve.
Me sumerjo en la marea de gente
transbordo de una vida a otra
subo por la escalera mecánica hacia la luz.
  
Mis pasos
y el tatuaje del cuello de ese chico trajeado
se cruzan en un flashazo. 
  
Prisa permanente
salir de la boca del metro
donde el sueño atrasado me encorva los hombros 
y escucho ponte recta en mi cabeza.
  
Llevo días notando una piedra en la bota
algo me distrae
y a las horas vuelvo a acordarme 
-piedras-
del parque,
solo son eso.
  
Cansada arrastro los pies 
la cabeza
las piedras del parque y mi cabeza a toda velocidad
el pulgar intentando ceder el hilo de la costura
en el agujero para el bolsillo 
donde puedo meter el frío
la vergüenza 
los pelos que se encrespan en mi cabeza dibujando
un nido de pájaro. 
  
Una niña me busca con la mirada una y otra vez
con la piel oscura
flequillo rubio
dando saltos o quieta como una estatua
solo mueve la cabeza
y yo escabullo en esa mirada las piedras...
   
El embudo de la escalera mecánica 
me engulle,
aprieto el paso en la curva
y pienso de nuevo en sacar la piedra de mi bota. 



De "Bestiary"