domingo, 8 de febrero de 2026

Juana Castro. Carmen del perdido pretérito

Amigas lejanas, perdidas
como hormigas en pliegues de memorias.
Hoy os quiero a mi lado,
vulnerables los ojos y las trenzas.
Os ama sobre todas las cosas
Este libro confuso de recuerdos.
  
Tan ancha era la luz
en aquellos atardeceres de bombillas antiguas,
tantos sueños trinaban 
calentando la gripe y los inviernos,
tantos dulces secretos 
pugnando por abrir el amor y los pechos.
Aquel claro rumor
encendido de monjas y de novios,
aquella adolescencia de chinas, de latín y de álgebra.
   
Perdimos para siempre los recreos,
las risas sin final del mediodía, 
los helados de junio en los exámenes.
Todas las direcciones conjuradas 
en esta madurez redonda de los años.
Se ha trocado en timón inexorable 
la golondrina azul entre las manos.
   
Enmudecieron ya las caracolas 
en la arena total del compañero,
se borraron del mundo nuestros nombres,
existimos en otros, nos murieron.

Y ahora abarcamos la distancia
de mujer a mujeres absorbidas,
cuando un viento infantil sigue saltando
a la comba canciones de otro tiempo.
  
Y es inútil buscarnos el pasado
en el tibio calor de lo entrañable.
Se murió la amistad de aquella hora,
la misma del adiós a las muñecas.



De "Cóncava mujer"