1
Eternamente meditando me deleito en pisar
los senderos del honor y el mirto arbolado,
mientras la pálida luna proyecta su brillar
sobre un amor desilusionado.
En tanto, Filomela en etérea rama de espino
canta dulce melancolía, y el mirlo
y la paloma empiezan a conversar.
2
Ligera por el camino real bajando,
dulce y bulliciosa cae la corriente con sigilo.
La luna emerge entre lo nublado
y al mirto arbolado su rayo lanza.
Oh, qué hermosas escenas afloran,
choza, cabaña, gruta y capilla extrañas!
Incluso en la abadía, montón de ruinas antiguas,
oculta entre viejos pinos su cabeza asoma
y, casi invisible, con disimulo mira.
De "Poesía completa"