domingo, 6 de abril de 2025

Inger Christensen. 6

la garza real existe, con su abovedada espalda
gris azulada existe, con su negro copete
y sus claras plumas caudales existe; en colonias 
existe; en el llamado Viejo Mundo; 
también los peces existen; y el águila pescadora, la perdiz nival 
el halcón; la poa común y los colores de las ovejas;
los productos de la fisión existen y la higuera existe;
los errores existen, los gruesos, los sistemáticos,
los fortuitos; el control remoto existe y los pájaros;
y los árboles frutales existen, los albaricoqueros existen
en países donde el calor producirá precisamente
el color de la carne que tienen los albaricoques



De "Alfabeto"


viernes, 4 de abril de 2025

Olga Orozco. Llega en cada tormenta

Y no sientes acaso tú también un dolor tormentoso sobre la piel del tiempo,
como de cicatriz que vuelve a abrirse allí
donde fue descuajado de raíz el cielo?
Y no sientes a veces que aquella noche junta sus jirones en un ave agorera,
que hay un batir de alas contra el techo,
como entrechocar de inmensas hojas de primavera en duelo,
o de palmas que llaman a morir?
Y no sientes después que el expulsado llora,
que es un rescoldo de ángel caído en el umbral
aventado de pronto igual que la mendiga por una ráfaga extranjera?
Y no sientes conmigo que pasa sobre ti
una casa que rueda hacia el abismo con un chocar de loza trizada por el rayo,
con dos trajes vacíos que se abrazan para un viaje sin fin,
con un chirriar de ejes que se quiebran de pronto como las rotas frases del amor?
Y no sientes entonces que tu lecho se hunde como la neve de una catedral
arrastrada por la caída de los cielos,
y que un agua viscosa corre sobre tu cara hasta el juicio final?
   
Es otra vez el légamo.
De nuevo el corazón arrojado en el fondo del estanque,
prisionero de nuevo entre las ondas con que se cierra un sueño.
Tiéndete como yo en esta miserable eternidad de un día.
Es inútil aullar.
De estas aguas no beben las bestias del olvido.



De "Los juegos peligrosos"
En "Poesía completa"

miércoles, 2 de abril de 2025

Lauren Mendinueta. Querido Óscar, he aquí el verdadero enamorado

Es el verano.
El ruiseñor gimotea en la tarde y su vuelo milagroso
atraviesa la luz como una espina.
Sí, es verano y pronto no habrá canto,
ni tiempo, ni recuerdo, ni gemido. 
A lo lejos las acacias bailarán con lentitud la música que el río les ofrece,
y la tarde terminará por tragarse la luz. Abajo,
junto a la ventana de mi cocina, el ruiseñor,
el único que conoce mi nombre desde siempre,
ese pájaro centenario e imposible que endulzó ñas noches de mi niñez,
ofrecerá su corazón para que yo pueda ver la rosa.
Ingenuo pájaro que escuchó los delirios de mi fiebre 
en balde clavará su corazón en el rosal.
Sí, amo esta hora pasajera 
y el rosal ensangrentado, pero florecido.
Sí, amo esta estación del tiempo que no pasa,
y el ruiseñor sacrificado en vano.
Inocente ruiseñor junto a la ventana de mi cocina.
Para qué sirve el amor?, le pregunto.
Mañana habrá una rosa, me dice,
en el jarrón vacío de hoy.



De "Del tiempo, un paso"


domingo, 30 de marzo de 2025

Giosuè Carducci. Después de salir de la Cartuja de Bolonia

  Qué dulzura en ti encuentran, oh sol!, los que de esas moradas,
blancas y silenciosas, de los muertos, emergen!
   
  Beso de un dios pareces; beso de luz que inunda la tierra
mientras cantan sin tregua las cigarras a julio.
   
  Mas espléndido de olas y murmullos diríase el llano;
como islas, surgen pueblos, ciudades y castillos.
   
  Lánzanse los caminos entre el verde arenoso y los chopos;
salvan, con fuga de arcos, el río ágiles puentes.
   
  Todo es llama y azules; dos nubecillas blancas vigilan
desde encima del monte que domina Verona.
   
  Suave, oh Delia!, te orea la brisa del monte piadoso
de La Guardia, que baja, coronado, hasta el llano;
   
  mueve tu pelo blanco y sus pliegues agita que caen
sobre sus bucles negros en la espléndida frente.
   
  Mientras sus rebeldías domas tú con los dedos, graciosa,
y esos tus ojos bajas en que Amor brinda en vano
   
  alegrías sin cuento, vas a oír (porque en ti arde la llama
de las Musas) qué dicen bajo tierra los muertos.
   
  Duermen al pie del cerro los abuelos umbranos, primeros 
que rompieron con hachas tu silencio, Apenino;
   
  descansan los etruscos con el lituo, la lanza y sus presas,
vueltos siempre los ojos a las verdes colinas
   
  misteriosas; los celtas, que en el Rin de aguas fría, alpinas,
a lavarse corrían de las muertes y estragos;
   
  y la estirpe de Roma preclara, y el lombardo de luenga 
cabellera, que tuvo en las cumbres boscosas
   
  el postrer campamento. Con los últimos nuestros descansan.
Brilla el sol meridiano. Hablan, Delia, los muertos.
   
  Dicen esto los muertos: -Cuán felices los que ahora en el cerro
monte abajo; para ellos canta el ave en la rama,
   
  y la rama en el viento. Les sonríe la flor, nueva siempre,
en la tierra, y la estrella, flor perenne del cielo.
   
  Como vosotras pasan las flores; cogedlas fragantes y frescas.
Adorad las estrellas; las estrellas no mueren.
   
  Coronaos de rosas los cabellos dorados o negros;
púdrense y se deshacen sobre las calaveras
   
  húmedas. Ay, qué frío! Qué solos nos quedamos! Qué brille
en la vida que pasa, el amor que es eterno!



De "Odas bárbaras"


viernes, 28 de marzo de 2025

James Wright. Temí morir

Una vez,
temí morir
en un campo de malas hierbas secas.
Pero hoy,
todo el día he estado andando entre campos húmedos,
tratando de no hacer ruido, escuchando
a insectos que se mueven con paciencia.
Tal vez estén probando el rocío fresco que levemente se junta
en conchas de caracoles vacías 
y en lis refugios secretos de las plumas de gorrión caídas sobre tierra.



De "No se quebrará la rama"


martes, 25 de marzo de 2025

Pino Betancor. Belleza total

Qué lindo eres, amor, aunque no seas
más largo que una noche de verano.
Aunque no tengas más valor que una
larga rosa en el hueco de una mano.

Qué lindo eres, amor, apenas duras
lño que dura un ensueño. Mas qué importa
tu brevedad de pájaro y de brisa.
La belleza total ha de ser corta.
  
Qué lindo eres, amor. Hoy que no tengo
tu corona ciñéndome la frente,
tu perfume salvaje entre los labios,
despoblada me siento de repente.
   
Ven otra vez, amor, aunque de nuevo
seas una luz lejana, aunque un instante
me dure la ilusión de tu belleza
y te vuelvas de nuevo gris, distante.
  
Ven otra vez, amor. Ahora que entiendo
tu brevedad de flor, sabré adorarte
sin preguntar, sin esperar siquiera
más que tu azul placer sobre mi carne.



En "Los cien mejores poemas de amor en español"


domingo, 23 de marzo de 2025

Ana Luísa Amaral. Otras voces

Cerrar los ojos y por dentro reverberar el pasado.
Pensar «podría tener otro color de piel, otro pelaje».
Y volverse el tiempo del revés, y entrar allí,
en espiral, en el tiempo.
Escoger
   
Llevar cota de malla y de salitre,
haber llorado cuando el puerto se alejaba,
millares de millas antes,
meses en sobresalto hacia atrás
   
Las fiebres y temblores durante la travesía, 
el agua amarga, las noches 
cargadas de estrellas,
y el balanceo del navío, un astrolabio 
   
Una mañana de sol, desde el puesto de vigía, 
ver muy al fondo en dulce oval,
la línea casi tan lejana como una constelación. 
Gritar «tierra», gritar a los compañeros 
al fondo del navío, desde lo más hondo de los pulmones gritar,
y el bote después, los remos anchos,
la cama de arena y los árboles. 
   
O traer en la cabeza plumas coloridas,
solo conocer a fondo la arena blanca
y el mar sin fondo, peces pescados al albur de los días,
una lengua que sirve para subir a palmeras,
que sirve para cazar y contar historias
   
Moldear un arpón, comenzar por un hueso
o piedra o madera,
entrelazar el cuerpo de la madera, y el filo de la extremidad.
Contemplar despacio el resultado del trabajo
y de la espera.
O la belleza. Escoger
   
Traer fuego en la mano, escondido en la pólvora, 
hacer fuego en los límites del bosque.
Las risas de los niños, tocar la arena blanca, tocar 
otra piel. Cruel,
el miedo, vacilar entre el hambre y el miedo.
O no escoger
   
Las plumas coloridas sobre un yelmo,
la cota de malla lanzada al aire como una flecha, 
los cantos de los pájaros sobre la cabeza,
imitar sus cantos,
en un lago de agua dulce limpiar cuerpo y
pecados de la imaginación, 
sentir la noche dentro de la noche,
la piel junto a la piel,
imaginar un sitio sin edad
   
Cambiar el fuego escondido por el fuego alerta,
el arpón por el fuego que se extiende,
gritar «aquí estoy, vida»,
sin oro ni plata.
Con la plata moldear un anillo
y una bola de fuego fingido,
y con el fuego despierto tender un puente que alcance 
a la palmera más alta
   
Olvidarse del estandarte del navío,
después partir de la arena blanca, nadar hasta el navío, 
las plumas coloridas a un lado,
traer de nuevo el estandarte y desmembrarlo.
Hacer una vela, adornarla con plumas,
derretidos entretanto,
bajo la hoguera alta y varias noches,
yelmo y cota de malla
   
Estos otorgarán firmeza al soporte de la vela,
un barco nuevo habitado por peces
brillantes como estrellas 
   
No elegir mar ni horizonte.
Y embarcar sin mapa hasta el fin
de la oscuridad
   


De "Oscuridad"